lunes, 16 de diciembre de 2013

Cumpleaños :)

Bueno pues aquí estoy de nuevo, ya ha acabado el trimestre así que, si no ocurre nada, mi idea es estar por aquí más a menudo a partir de ahora. Hoy os traigo un pequeño relato que escribí el otro día para el cumpleaños de un amigo. Espero que os guste :)

Aquel día estaba nevando. Fuera la calle se recubría por un blanco manto, y el viento soplaba llevando de un lado a otro los delicados copos de nieve antes de que cayesen al suelo.
Pese al frío que inundaba el exterior, aquel salón mantenía un ambiente cálido. Las vivas llamas de la chimenea alumbraban la habitación a la vez que le proporcionaban una temperatura idónea. Había tres gatos esparcidos por la alfombra disfrutando del calor, y otro más se había acurrucado en su regazo. Jonatan lo acariciaba pensativo, con la mirada perdida en el fuego que parecía danzar alegre.
De pronto el sonido del timbre interrumpió sus pensamientos, el gato blanco se asustó y corrió a la alfombra a tumbarse junto a sus compañeros.
Abrió la puerta y se encontró a una joven con un grueso abrigo, un gorro y una bufanda de lana que solo dejaban al descubierto sus ojos marrones. Venía cargada de cosas.
-         ¿Me dejas pasar o no? ¡Me estoy helando! – le dijo tiritando.
Él se rió y le cedió el paso a la casa. Ella se dirigió inmediatamente al salón y dejó las bolsas junto a la puerta para correr hacia la chimenea y calentarse las manos, incomodando a los gatos ya que acaparaba el espacio.
-         Por lo menos quítate el abrigo que con tanta ropa va a ser imposible que te llegue el calor – le dijo a su hermana.
Ella le miró pensativa y se rió.
-         Siempre siendo más inteligente que yo.
Sara se fue desprendiendo de aquellas gruesas capas de ropa hasta quedarse con un jersey de lana, dejando lo demás apilado en un sofá.
-         Y, como no, viene acompañada de su desorden, para que se note su presencia – comentó Jonatan mientras colgaba todas las desordenadas prendas en la percha – Así pareces otra, te has quitado de golpe varios kilos.
Ella le rió la gracia y se acercó a las bolsas que había traído.
-         Te he hecho bizcocho… de chocolate – le dijo sacando una gran bandeja cubierta.
A él se le iluminó la cara y la destapó, sonriendo al descubrir un apetitoso bizcocho adornado con lacasitos.
-         ¡Feliz cumpleaños!
-         ¿Cómo no te voy a querer si eres la mejor hermanita del mundo?
Ella dejó la bandeja sobre la mesa y le abrazó con cariño.
-         Es que te lo mereces.
Partieron dos trozos del bizcocho y se sentaron, él en el sofá y ella en la alfombra, haciéndose un hueco entre los gatos que, al principio la miraron con recelo, pero al ver que tenía comida se le fueron acercando con la esperanza de conseguir algún pedazo. Pasaron la tarde hablando junto al calor de la chimenea y cuando se dieron cuenta ya había oscurecido.
-         Venga, hoy te invito yo a cenar – le dijo él –, que sé que la sopa te encanta.
Jonatan fue a la cocina a preparar la cena mientras Sara acariciaba a los gatos, que se peleaban por estar más cerca de ella.
La sopa no tardó mucho, entre los dos pusieron la mesa y comieron con gusto aquel caldo caliente. Al acabar compartieron otro pedazo de bizcocho y tras quitar la mesa él se volvió a la cocina para fregar los platos. Sara arrimó el sofá a la chimenea y se tumbó. Estaba tan cansada que se durmió al instante, acompañada del ronroneo de uno de los gatos que se había acostado a su lado.
Cuando él llegó y la encontró dormida sonrió. Buscó una manta y la tapó.
-         Buenas noches, peque – le susurró – descansa.
Apagó la luz y miró a los gatos, que se habían acomodado en el sofá con ella. Los llamó y no le hicieron caso.
-         Ya veo que esta noche me vais a abandonar – les dijo.
Salió de la habitación dejando la puerta entreabierta.
Fuera había parado de nevar, la luz anaranjada de las farolas se colaba por la ventana fundiéndose con el cálido ambiente del salón, iluminando tenuemente la sonrisa de la chica, que soñaba con aquel día que había conocido a su hermano.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchos dicen que las palabras son sólo composiciones de letras, sin embargo cuando esas palabras las escribes tu tienen alma porque siempre consigues con ellas sacar un sin fin de sentimientos y sensaciones, en este caso muy felices. Asi q simplemente gracias!!!

Gorrión dijo...

Gracias a ti por leer lo que escribo, sin un lector, un escritor no es nada :)

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